En forma de ruido

lunes, mayo 22, 2006

…una mañana como cualquier otra en la ciudad de México. A las seis y media sonó el despertador. Las calles casi vacías. Carolina se levantó de la cama, el trabajo espera. Encendió la televisión para escuchar las noticias mientras se arreglaba. Era un día raro, el cielo con un tono diferente, algo nublado. En el ambiente se sentía un calor espeso, azufroso. Las luces de la ciudad siempre manchan el cielo de esa forma a esta hora en que el sol apenas piensa salir, y puso atención a la reportera de la tele a ver si no anunciaban algún frente frío o tormenta. El cielo. No, nada nuevo. El mundo seguía igual. Pasó largo rato caminando por la habitación, imaginando cómo se vería con esta o aquella chamarra, esas botas o aquellos zapatos, el pelo suelto o recogido. ¿Irá a llover?, y volvió su mirada de nuevo a la pantalla. De nuevo, nada. Se decidió por lo de siempre: pantalón de mezclilla, algún suéter y sus gastadas botas. Tomó la ropa, una toalla y a la regadera.
…al abrir la puerta del baño, escucha un sonido. Un ruido tan extraño y un intenso hormigueo recorre su piel que se eriza. Siente toda la realidad junto a ella. Algo de paranoia la inunda. Ignora a qué se debe el ruido y de dónde ha salido. Al reaccionar, no le da importancia a lo sucedido. Piensa que el sonido y la sensación se deben al estado de somnolencia que aun la acompaña.
Continuó con la rutina. Abrió la llave del agua. Se quitó la ropa y se metió a bañar. El ritual: jabón, la cabeza, la cara, el cuerpo, y en el momento en que se quitaba el jabón, el agua se terminó. ¿Y ahora? ¿Qué está pasando? Se quedó con una sensación pegajosa bastante incómoda. Se puso crema y el ruido otra vez.
…es más fuerte. Lo siente desde que la frecuencia entra en sus oídos hasta que se pierde en una agitación espeluznante del estómago. La vista borrosa, todo pierde su forma. El entorno desvanecido en una onda que borra pedazos de la realidad, de ella misma. Carolina no alcanza a comprender lo que ocurre y sólo ríe. ¿Qué habré comido que me cayó tan mal? Tal vez ser los mariscos de anoche. Carolina se viste y se maquilla, está lista para salir, abre la puerta y enfrente de ella, un señor de edad avanzada camina por la calle. Va vestido con ropas raídas y viejas. Cruza su mirada sombría con la de Carolina: ¿No parece acaso el fin del mundo?, le dice y ríe a carcajadas siguiendo su camino. Conforme el viejo se aleja se desvanece en la distancia. Carolina no lo cree y ríe de nuevo. Siguió con su día. Caminó hasta el metro, compró un jugo, esperó el siguiente tren y en aquella espera la sorprendió el ruido de nuevo, ahora más intenso.
…era tan fuerte que casi le revienta los oídos. En cuclillas del dolor siente como si le fuera a explotar la cabeza. No puede pensar, gritar, moverse. Atrapada. El dolor ácido en el estómago tan intenso que sus intestinos se comprimen. El desvanecimiento la hace pensar que es sólo una imagen mental de luz, un destello cegador. Esta vez Carolina no puedo crearse una realidad distinta: ese ruido es parte de todo, de ella misma.
Carolina se dio cuenta que no hay nadie en las calles. La única persona que vió desde que salió de su casa es el anciano. ¿Me estoy volviendo loca o qué está pasando? Carolina corrió hasta su casa y un segundo antes de abrir la puerta: el ruido.
…instintivamente se tira de rodillas al suelo. Esta vez no hay emoción alguna, sólo el destello. Se da cuenta de que ella misma es el destello. Se contornea en él. Viaja dentro y lo que siente es magnífico. Como un cosquilleo espiritual, es feliz ahí, en la luz.
Volvió en sí, a su cuerpo. Se levantó mareada y sin o entender qué pasó, entró en su casa. Se sentó en un sillón. ¿Pero es que existe alguna explicación? No sé si habrá algo que aclare lo que está pasando o hacia dónde me lleva o por qué. Y se le ocurrió prender otra vez la televisión. Pensó que tal vez a esa hora ya anunciarían lo que estaba pasando o algo tendrían que saber al respecto. Intentó prender la televisión.
…el ruido otra vez. Sola, se tira al piso de rodillas, y espera a que llegue. No es el mismo ruido, tampoco tiene la misma intensidad, sin embargo, la hace sentir un temblor que la estremece toda junto con su realidad y el destello. La luz es más aguda en calor y olor. Como fundir ruido, luz, olor junto con ella. Su cuerpo y todo su alrededor se disuelven en la luz y el sentir de un bienestar magnífico avanza dentro del destello. Parece que su cuerpo es como un liquido fluyendo hacia el centro del universo, al principio del origen.…otra vez en la sala arrodillada, con la cabeza entre las piernas.
Regresó en sí con los ojos llenos de lágrimas sin saber por qué. Se asomó por la ventana dándose cuenta que la gente había decidido salir. El tráfico normal. Estaba atónita. Estaba consciente de que no había sido un sueño. Fue más que eso. Decidió que nada podía hacer al respecto. Así, comenzó a escribir todo lo sucedido, como si fuera un cuento de ciencia ficción. Escribió todo cuidadosamente, antes de que se le olvide.
… se escucha el ruido de nuevo. Asume convencida que es sólo cuestión de segundos o minutos hasta que vuelva a ocurrir. Pasan los segundos, los minutos, pasan las horas, ella sigue escribiendo. Se da cuenta que nada ha sucedido en esas horas. Se pone de pie y va hacia la calle. Abre la puerta, lo presiente de nuevo pero no hay nada. El ruido del aire, tan suave, tan fresco, con olor a tierra húmeda, y sin embargo, con una fuerza invisible, como la de un huracán. Vuelan las hojas caídas de los árboles de la calle. Siente esa fuerza estremecedora de las tormentas, todo comienza a desvanecerse, a diluirse, como si alguien hubiera derramado solvente sobre una pintura de óleo, agua sobre una acuarela. Y junto con las hojas de los árboles y toda la realidad,
Carolina,
se esfumó.
* De el libro "Cuentos" (2005) by me

2 comentarios:

Lety dijo...

Bueno, muy bueno tu cuento querida Opphelia leí sin parpadear hasta el final.
Qué lastima que pocos tengan esa percepción antes del final ¿o la tendrán y sólo sucede que no pueden contarla?
Que bueno que lo escribieras, mi abrazo en pago

indianguman dijo...

Wow, está genial, muy entretenido, yo también me lo devoré de principio a fin. Como de "la dimensión desconocida". Felicitaciones!