Futuro para nadie

miércoles, octubre 29, 2008

de Antonio Orihuela



I

Tú y yo estamos de acuerdo sobre algunos verbos geniales,
reparto de la riqueza...
es una de nuestras oraciones favoritas.

Cuando un cura en misa
o algún meapilas por la tele
en un acto solemne
un funeral
o un bautizo dice
recemos juntos una oración
yo rezo con todas mis fuerzas
reparto de la riqueza.

Tú y yo estamos de acuerdo
y se podría hacer casi una lista con los diez mil
que saben tararear eso de nubes oscuras nos impiden ver
y tienen un librito burdeos
donde dice que Hércules vence al león
y Hércules y León no son, afortunadamente, equipos de fútbol
sino una esperanza
una constitución
una idea del mundo.

Pero frente a nuestras oraciones
canciones y esperanzas
un muro de ruido hace posible que parezca
que aquí estamos en silencio
y allí la ceguera más atroz
es dueña del corazón de los hombres.

Al sólo tacto del dinero
borrador de la Historia
se miran los hombres
y no ven hombres sino zapatos coches
grandes oportunidades en forma de fuerza de trabajo sin edad y sin sexo
igual que está dicho en el gran libro de los derechos humanos.

Tú y yo sabemos tantas cosas desgraciadas
hemos avanzado tan hondo bajo esta capita de calor y vellos
que ante quién tendremos que justificar
la sola compañía de los perros y los peces.


II

El junco al viento
nos devuelve a una humanidad que ya nos es difícil
reconocer en semejantes.

Se reían los cartoneros en Viridiana
y se seguirán riendo hasta el día
que los que aún no tienen televisión
vengan a ese otro mundo a buscar una.

Hasta que reviente esta vieja bola achatada por los polos
harta de soportarnos ni un minuto más sobre la tierra.

No hay redención
dicen los conquistadores que fulgen en los estrados
de pie sobre los cadáveres de los cuarenta mil
que mueren cada día de hambre
gente extra
sobrantes del sistema productivo
como el CO2, el CFC, el DDT
y otras tantas siglas máscaras de nuestra moderna muerte
de nuestro viejo mundo en pantalones cortos
de nuestro cotidiano horror sujeto a sobrevivencia.


III

Tú y yo
expulsados lejos para no ver
para no querer oír más
los animales todos hacia el matadero
los torturadores de todo género
la sangre del toro
los hombres de Estado
los que pasan de cero a cien en seis segundos
los que cacarean en los telediarios
los que inventan naciones para obtener a cambio nuevas guerras
y los que no sienten dolor
y pasean tranquilamente por un césped propiedad privada
o miran desde sus casas
al que pasea por la propiedad privada de sus cerebros
y han olvidado que esta vida
así vivida
es
un insulto.



---

poema incluído en el poemario Todo caerá, del mismo autor, de próxima aparición en Atemporia.



-

0 comentarios: